Catupecu Machu en contra del Festival de Jineteada

Fernando Ruíz Díaz, el vocalista de la banda «Catupecu Machu» se expresó en contra del Festival de Jineteada de Jesús Maria en oportunidad del recital de rock que brindó en dicha ciudad de Córdoba, porque para él, los caballos sufren el hostigamiento de los jinetes y los tropilleros. En sus palabras, dijo: «A todos los mierdas que quieren domesticar un caballo. Los caballos son salvajes… por suerte cada tanto un caballo se venga y termina muerto un ser humano» y agregó: «Viva el caballo cuando vence… por suerte llegó el Rock a esta plaza… Folklore y caballos váyanse a la… de su madre».

Fernando está equivocado, y lo hace desde su propia ignorancia. La jineteada no es doma, porque los caballos que participan en los festivales NO están domados, si lo estuviesen permitirían que el jinete los domine y en vez de querer tirarlos, los pasearían; por otro lado, estas tropillas cumplen su trabajo, y así lo entienden. Tras haber participado de varios festivales, las yeguas (casi no participan machos), toman a la jineteada con un trabajo, ya que solo se comportan «salvajemente» dentro del campo de jineteada y una vez que sienten que el jinete las ha montado, luego se desplazan hacia el lugar donde descansan y comen. Por otro lado, la jineteada permite que los tropilleros (así se llama a las personas que son dueñas de tropillas) ganen algo de dinero para poder mantenerlos, y lo hacen muy bien, mucho mejor que a cualquier caballo que vemos en la ciudad, arrastrando un sulky (condición que si es repudiable).

Además, los caballos son animales domesticables, y por lo tanto es natural que se los dome para poder trabajar junto a ellos, actividad que se ha desarrollado en todo el mundo durante cientos de años, siendo el caballo un gran amigo del hombre. Y si se preguntan por los rebenques y las espuelas, les cuento que todos los caballos las han experimentado. Son los instrumentos a través del cual el hombre domina al animal, pero que no le causan mayor dolor que un pequeño pinchazo, o incluso menos, dada su fortaleza física.

Distinta y lejana es la «Plaza de toros» de España, donde el pobre toro sufre una horrible muerte. En los festivales de jineteada rara vez muere un animal, y cuando ésto ocurre, es porque un movimiento propio del animal se la provoca (a veces, pegan contra el palenque y se desnucan), pero nunca a través del jinete.v

Ojalá Fernando Ruiz Díaz y todo Catupecu Machu entienda la actividad, la conozca de cerca y se retracte de sus dichos, que afectan no solo a los jinetes, sino a muchisimas personas que trabajan en cada festival, una fiesta criolla sin igual.

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