La historia de mi Amistad con Julián

Sumándome a la iniciativa de Atención Viandante por el Día del Amigo, y agradeciendo desde ya a Mazcue por recibirme en su casa, les paso a contar sobre mi amigo Julián.

Muchos de los que estén hoy festejando este día, seguramente se la pasarán mandando mensajes de texto, mails, llamando gente por teléfono, regalando cosas o quizás disfrutando una cena.

Yo no. Yo soy de las que tienen pocos amigos. Soy de la que los cuenta con los dedos de la mano y es probable que alguno hasta me sobre.
De las que tiene muchos conocidos pero que el título de amigo, ese que se dá con el corazón abierto de par en par, solo los tiene para algunos pocos.

Supongo que se debe a que algunos necesitamos amistades demasiado intimas, demasiado personales y no podemos vivir con el mundo bullicioso del millón de amigos que decía tener Roberto Carlos.

La historia de mi amistad

A July lo conocí en julio de 2004 en Salta.
Por aquellas épocas yo tenía 24 años y estaba escapándome de mi vida por unos días. El tenía 18 y venía desde Baltimore a re-conocer su Argentina, después de que su familia emigrara a Estados Unidos a principios de los ??90 cuando él tenía 4 años.

Suele suceder que algunas personas llegan a nuestra vida como si hubieran estado siempre, como si tan sólo hiciera falta que nos cruzáramos en alguna esquina para reconocernos y decir ??¡Ah!, ¡eras vos! ¿Donde estuviste hasta ahora? ¡Te estaba esperando!?. Así me pasó con él.

Fue una semana hermosa. De las mejores de mi vida.
Recorría los paisajes del norte, y lo recorría a él por dentro.
Le robaba recuerdos, historias, sentimientos, risas y comentarios.
En realidad creo que él quería dármelos, pero como es un chico muy tímido, por ahí me parecía que se los robaba.

Después de esos días en Salta, lo invité a venir a mi casa, en Córdoba (si, suena extraño pero soy de hacer esas cosas).
Así fue como lo saqué a pasear y a conocer algunos lugares lindos de mi provincia, para que se lleve de vuelta paisajes y cariño, hasta el día nos pudiéramos encontrar de nuevo.

No lo volví a ver hasta fines de octubre de 2006, por unas 4 horas, en Buenos Aires.
No sé cuando lo volveré a ver.

La amistad se ha construido en base a mails y chat y un afecto sincero a prueba de todo. Nunca dejé de amar a mi amigo aunque él se hubiera alejado de mi.
Yo seguí estando a su lado como en aquellos días en que recorríamos el NOA y nos reíamos juntos.

Hoy July es un hombre que acaba de cumplir una etapa muy importante en su vida: terminó su carrera de Ciencias Políticas en la Universidad Concordia de Montreal, Canadá.
El chico que conocí es todo un hombre, y uno muy brillante por cierto.

Tengo el honor de ser amiga de una gran persona, de alguien íntegro, inteligente, sensible, laburador, capaz de sacrificarse por sus sueños, alguien que da lo mejor de sí para crecer; alguien que me produce una gran admiración porque crece con las cosas que le duelen sobre la espalda y aún así sigue yendo hacia delante. Alguien fuerte.

July, hoy 20 de julio quiero desearte un muy feliz día del amigo y decirte que te adoro (¡lo sabés, no te hagas el zonzo!).

Tu amiga cordobesa (la chica del ??mas o menos?), Dayana

Julián

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