Día del Animal, historias de mascotas!

Hoy 29 de abril se celebra el Día del animal o Día Mundial de los Animales, nuestros eternos compañeros de viaje, de los cuales a muchos hemos adoptado como mascotas para hacerlos parte de la familia, y a otros contemplamos con asombro. Los animales, en especial las mascotas, son en su mayoría personajes principales en nuestras historia de vida, ellos son la expresión máxima de compañerismo y lealtad, por nosotros son capaces de dar la vida y mucho más!

Estas son pequeñas historias de grandes mascotas:

«Boguita», el perro de mi abuelo.
Boguita era un perro «delmon» (del montón) que fue adoptado por mi abuelo a sus cuarenta y pico de años, y como casi todo perro callejero demostró ser el más fiel de todos, un compañero incansable en las largas travesías, que eran muchas y entretenidas, que el abuelo hacía. Y pese a que no conocí a Boguita, algunas de sus historias llegaron a mi a través de relatos de su amo. Fue el perro que salvó la vida a mi abuelo, ocurrió en una isla del pre-delta del río Paraná, donde habían acampado para pasar la noche luego de una tarde de pesca con amigos; Boguita había estado ladrando en dirección a un Sauce llorón durante varios minutos, sobre cuyas raíces mi abuelo se había sentado a descansar, sin notar que entre ellas se encontraba un «Yarará», una serpiente muy venenosa que no provoca una muerte inmediata en humanos, pero que dada la lejanía de la isla con la ciudad, podría haber resultado fatal para mi abuelo. Boguita continuaba enojado y ladrando, hasta el momento en que sorprendió a mi abuelo arrojándose en su sentido con un pequeño salto, impidiendo que la víbora muerda a su amo y dando su vida a cambio. Recibió el ataque del Yarará y pese a los intentos de salvarlo, fue imposible. Es quizás el recuerdo más triste de la mascota de mi abuelo, pero posiblemente el que mayor amor pueda haber demostrado.

Las anguilas de Papá.
Mi viejo siempre fue muy «bichero»; de chicos nos sorprendía con animales que encontraba en el campo y traía para mostrarnos para luego devolver a su hábitat natural. En una oportunidad en que fue a o fuimos de pesca, no lo recuerdo con exactitud, papá había comprado pequeñas anguilas para utilizarlas de carnada, de las cuales muchas sobraron y para no desperdiciarlas, decidió llevarlas a casa para ponerlas en un tacho de 200 litros. El tiempo pasó y las pequeñas anguilas fueron creciendo hasta tener unos 60 centímetros de largo, parecían víboras! Mis amigos se asustaban cuando yo las agarraba con la mano, tarea difícil dada lo escurridizas y resbaladizas que son. Con semejante tamaño, ya era imposible utilizarlas de carnada, por lo que la única opción era liberarlas; así fue que un día de lluvia, papá no tuvo mejor idea que dejarlas ir por la alcantarilla que desembocaba directamente a la calle, a pocas cuadras del conducto que las llevaría directamente en dirección del río. Lo impensado fue la reacción de los vecinos al verlas nadar por la cuneta, horrorizados gritaban y llamaban a sus familiares para contarles de «las víboras» en la calle! Fue muy divertido de ver, y si al día de hoy lo recuerdo, sin dudas no lo olvidaré.

Estas son dos de muchas historias de mascotas y animales. Me gustaría conocer las tuyas, por lo que te invito a contarlas!

Actualizado el

¿Qué opinas? deja un comentario



¿Qué opinas? deja un comentario

Mazcue
Logo