El maravilloso sentimiento de poder confiar en los políticos

A lo largo de nuestras vidas (nacimos en la década del 80) nunca experimentamos el maravilloso sentimiento de poder confiar plenamente en nuestros representantes, en aquellas personas que iniciaron una carrera política y en aquellos pocos que lograron ser nuestros presidentes.

Año tras año, el desempeño corrupto de todos ellos hace desaparecer un poco más la luz de esperanza, y si bien hay minorías que se ven beneficiadas por algunos gobiernos, lo cierto es que en estos últimos 30 años nadie puede decir que se siente totalmente satisfecho con la política argentina.

La sola posibilidad de un futuro enriquecimiento ilícito hace que año tras año, miles de jóvenes malintensionados se sumen a las listas locales para dar comienzo a una carrera política que desemboca en el mismo riachuelo. Muchos de ellos lo hacen con la intensión de obtener un puesto de trabajo a dedo, para ocupar un lugar al que no deberían pertenecer solo por el hecho de no encontrarse capacitados ni con la suficiente experiencia. Allí se engendran los políticos del futuro, que serán tal cual lo actuales.

¿Pero qué sucedería si esto alguna vez cambiara? ¿Sería posible?
Yo no me rindo, creo en la posibilidad, tal vez, nuevas generaciones se hagan paso por sobre los demás con el apoyo popular y demuestren estar a la altura de las circunstancias, manejen el poder que se les otorga para el bien común y finalmente podamos experimentar por primera vez en nuestras vidas, el maravilloso sentimiento de poder confiar en los políticos.

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