¿Sabías que los Zánganos cumplen con la sucesión de Fibonacci?

La sucesión de Fibonacci, es la susesión infinita de números naturales que se inicia con 1, 1 y a partir de allí cada elemento es la suma de los dos anteriores: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144… se cree que fue descubierta por matemáticos indios 200 años antes de Cristo, pero descrita por Leonardo de Pisa (a quien se le conocía como Fibonacci).

Tiene numerosas aplicaciones en ciencias de la computación, matemáticas y teoría de juegos, pero posiblemente las más asombrosas sean las que tienen relación con configuraciones biológicas como las ramas de los árboles, en la disposición de las hojas en el tallo, en la flora de la alcachofa y en el arreglo de un cono.

Y en el reino animal, asombrosamente se aplica al árbol genealógico de los Zánganos, las abejas machos de una colmena que nacen de huevos sin fecundar por la Reina

El hecho es que un zángano (1), no tiene padre, pero sí que tiene una madre (1, 1), dos abuelos, que son los padres de la reina (1, 1, 2), tres bisabuelos, ya que el padre de la reina no tiene padre (1, 1, 2, 3), cinco tatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5), ocho trastatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5, 8) y así sucesivamente, completando de forma perfecta la sucesión.

Sucesión Fibonacci Zánganos

Por ésto y mucho más, las abejas me asombran.

¿Sabes de otros animales – insectos que cumplan con la sucesión de Fibonacci?

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