Un clavado de espalda

Muy gracioso (y doloroso para la clavadista amateur) el intento de clavado de esta mujer desde un acantilado de unos 8 a 10 metros de altura sobre el mar; dado que pos su inexperiencia, se voltea en el aire y queda expuesta a un terrible espaldazo contra el agua. Si bien no le ocurrió nada, se la puede escuchar llorisqueando al instante en que reaparece sobre la superficie del mar.

Hay que tener cuidado con estas cosas, no siempre salen bien. Por suerte, es pura gracia:

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