Una aventura marítima

Homero tomando cerveza

El pasado sábado, un hombre de origen sueco, que pasa ya los 78 años de edad, estaba celebrando hasta altas horas de la noche en un conocido bar danés a la orilla del mar, cuando a la salida del mismo se le ocurre la idea de ??tomar prestado? un bote y remar de vuelta a Suecia.
Todo iba bien; nadie se había percatado de su intención. Lo malo es que a mitad del camino y debido al enorme consumo de alcohol, se quedó dormido y tuvo que ser rescatado por la policía en altas horas de la madrugada.

Cuando le interrogaron, este señor confesó que haciendo números a la salida del mencionado local, de pronto se dio cuenta de que no tenía el dinero necesario para poder costear el pasaje de vuelta hacia su ciudad (por esos lugares la gente se moviliza en ferrys), así que no le quedó otra que coger un bote y tratar de cruzar a remo las tres millas que lo separan de su hogar.

Debido a su edad y a otros más que obvios factores rápidamente se sintió cansado, y confiando en la suerte y en el sentido de la corriente que lo llevaría de vuelta a casa, decidió echar una pequeña siesta en un lado del bote para recuperar fuerzas pero, se quedó profundamente dormido. Es más, cuando horas después fue encontrado por la policía, todavía seguía dormido y se había alejado mucho del curso.

Estuvo detenido un pequeño espacio de tiempo, hasta que llegara el dueño del bote y lo confrontara. ?ste, al escuchar la historia y ver al protagonista en ese estado empezó a reírse, y decidió no presentar cargos contra el aventurero abuelo.
Hay que ver las imprudencias que uno comete cuando el alcohol toma las decisiones por nosotros.

¿Qué opinas? deja un comentario



¿Qué opinas? deja un comentario

Mazcue
Logo