La Renga - Balada del Diablo y la Muerte
El tema del disco Insoportablemente Vivo que narra un encuentro con el Diablo y la Muerte.
23 de mayo de 2007
2 min de lectura
Actualizado 9 de agosto de 2026
Este artículo fue publicado hace más de 10 años. Parte de la información puede estar desactualizada. de 23 de mayo de 2007
Estaba el Diablo mal parado en la esquina de mi barrio, ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos, al lado de él estaba la Muerte, con una botella en la mano, me miraron de reojo y se reían por lo bajo y yo que esperaba, no se a quién, al otro lado de la calle del otoño, una noche de bufandas... Che, que frío que está haciendo!. Menos para todos los rengueros que se calientan con el pogo y las canciones de La Renga, no?
Les dejo, ya se cae de maduro, el Video de "La Balada del Diablo y la Muerte" desde "Insoportablemente Vivo". Extra la Letra, aunque ya todos la conocemos...
Video de Excelente Calidad y encima de La Renga.
Letra
Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio, ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos.
Al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano, me miraban de reojo y se reían por lo bajo.
Y yo que esperaba no sé a quién del otro lado de la calle delotoño, una noche de bufanda que me encontró desvelado, entre dientes oí a la muerte, que decía, que decía así:
"¡Cuántas veces se habrá escapado como laucha por tirante, y esta noche que no cuesta nada, ni siquiera fatigarme! Podemos llevarnos un cordero con sólo cruzar la calle..."
Yo me escondí tras la niebla y miré al infinito, a ver si llegaba ése que nunca iba a venir. Estaba el diablo mal parado en la esquina de mi barrio, al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano.
Y temblando como una hoja me crucé para encararlos, y les dije: "Me parece que esta vez me dejaron bien plantado". Les pedí fuego y del bolsillo saqué una rama pa' convidarlos, y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando. Me contaron de sus vidas, sus triunfos sus fracasos, de que el mundo andaba loco y hasta el cielo fue comprado. Y más miedo que esos dos me daba el propio ser humano...
Y yo ya no esperaba a nadie entre las risas del aquelarre, el diablo y la muerte se me fueron amigando, ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos, ahí donde brinda la vida en la esquina de mi barrio...
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