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¿Para cuándo un Francisco o Messi en la Política Argentina?

Como argentino me siento orgulloso de los máximos exponentes a nivel Mundial, hablo de Leo Messi y Bergoglio (ahora, Francisco). Sin ser un fanático del fútbol, Messi logró que no me pierda ningun partido en el que participe, y lo sigo desde hace años en Barcelona; pero más allá de su fútbol, lo que me gusta de Messi es su forma de ser, totalmente opuesta al del otro astro argentino (Diego Maradona). Messi es un tipo tranquilo, de familia, respetuoso y humilde, que también dona parte de su riqueza para ayudar a otros, y que representa a los argentinos de la mejor manera posible. Por el otro lado, Bergoglio, el Papa Francisco, es una persona que ha logrado cambiar mi mirada sobre la iglesia en general. Su sola actitud frente a los problemas de la iglesia ha logrado que uno piense que el bien es posible. Yo no me siento parte de la iglesia católica, ni de ninguna religión, pero el solo hecho de ver a millones de personas esperanzadas con la nueva postura del máximo pontífice, de verlo recorrer las calles sin miedos, de elegir continuar una vida sin lujos (una iglesia de los pobres), en busca de soluciones, paz y amor, me renueva la ilusión de un mundo mejor. Pero, ¿para cuándo un Francisco o Messi en la Política Argentina?

Como lo comenté hace unas semanas, tener 32 años sin un gobierno representativo del cual pueda sentir orgullo no es bueno. Y ahora que comenzaron las propagandas políticas por la proximidad de las elecciones, en las que veo a los mismos candidatos de siempre, las misma posturas opositoras que en vez de sumar proyectos, ideas y propuestas se dedican a criticar al gobierno de turno (que es criticable, pero la oportunidad no lo amerita), me siento desilusionado, una vez más.

Hace un rato la presidenta, en cadena nacional, aprovechó para hablar mal de la oposición, sin dar nombres pero con claros objetivos. ¿Suma? No, pero a ellos les sirve para sumar algunos votos, porque lamentablemente no todos queremos ver el panorama general y el futuro a mediano - largo plazo.

Yo quiero que alguna vez tengamos la oportunidad de contar con un representante honesto, firme, de buenas convicciones, sin rencores pero lo suficientemente fuerte para enfrentarse a los corruptos y hacerles pagar por sus hechos en el pasado. Capaz de generar confianza en la población y una mirada positiva en el exterior, tal cual ocurre con Messi y Francisco de manera natural. ¿Será posible? Yo voto por un !

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